Deportivo - Real Madrid
Serán muchos los que hoy han visto, por primera vez en su vida, una victoria del Real Madrid en Riazor. Y es que la racha se acabó. Algún día tenía que ocurrir. Pero que nos quiten lo 'bailao'. Puede que sólo sea un pequeño paréntesis. Puede que no. Lo que está claro es que viendo lo que tenía cada equipo sobre el campo, la derrota resulta asumible. Antaño eran jugadores como Djalminha, Bebeto, Mauro o Tristán los que se zampaban el merengue cada temporada, haciéndonos felices y callando muchas bocas. Engrandeciendo a un equipo y a una ciudad. Cultivando una gesta. Haciendo historia. Creando leyenda. Manteniendo una fuerza que llegó hasta hoy.  No podía durar toda la vida. Las estrellas del SuperDépor fueron dando paso a un equipo aguerrido y trabajador. Más limitado, pero igual de soñador. Eche o que hai. Poco a poco se consiguió mantener la heroicidad, pero el fútbol es así. Las bajas, el cansancio, la ansiedad... Hay mil disculpas, pero el caso es que duele igual. Claro que duele, pero los chaqueteros también tienen derecho a sonreír de vez en cuando. Y las meigas también tienen que descansar alguna vez. Raúl y Guti estuvieron a punto de acabar su carrera en el Madrid sin catar el aroma y el sabor de una victoria en Riazor. Tan grandes, y tan pequeños. Sólo les quedaba nuestro templo. Y al final, lamentablemente, lo consiguieron. Se acabó una racha histórica que, a pesar de todo, cada deportivista guardará en sus recuerdos, para contárselo a sus hijos o a sus nietos. A ellos podremos decirles que el todopoderoso y mediático Madrid de las galaxias se pasó casi veinte años sucumbiendo en este rincón del Atlántico. Les ha costado mucho. Que lo disfruten, porque el año que viene volverán a caer. |